jueves, 6 de noviembre de 2014

LAS VENTAJAS DE SER MARGINADO.

Una vez en una hoja amarilla de papel con rayas verdes escribió un poema
Y lo llamó «Chops»porque así se llamaba su perro
Y de eso trataba todo
Y su profesor le puso un sobresaliente una estrella dorada
Y su madre lo colgó en la puerta de la cocina y se lo leyó a sus tías
Ese fue el año en el que Tracy llevó a todos los niños al zoo
Y les dejó cantar en el autobús
Y su hermana pequeña nació con las uñas de los pies diminutas y sin pelo
Y su madre y su padre se besaban mucho
Y la niña de la vuelta de la esquina le envió una tarjeta de San Valentín firmada con una fila de X y él tuvo que preguntarle a su padre qué significaban las X
Y su padre siempre lo arropaba en la cama por la noche
Y siempre estaba ahí para hacerlo.

Una vez en una hoja blanca de papel con rayas azules escribió un poema
Y lo llamó «Otoño»porque así se llamaba la estación
Y de eso trataba todo
Y su profesor le puso un sobresalientes le pidió que escribiera con más claridad
Y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina porque estaba recién pintada
Y los niños le dijeron que el Padre Tracy fumaba puros
Y dejaba colillas en los bancos de la iglesia, a veces las quemaduras hacían agujeros
Ese fue el año en que a su hermana le pusieron gafas con cristales gruesos y montura negra. La niña de la vuelta de la esquina se río cuando él le pidió que fuera a ver a Papá Noel
Y los niños le dijeron por qué su madre y su padre se besaban mucho, su padre nunca lo arropaba en la cama por la noche
Y su padre se enfadó cuando se lo pidió llorando.

 Una vez en un papel arrancado de su cuaderno escribió un poema
Y lo llamó «Inocencia: una duda» porque esa duda tenía sobre su chica
Y de eso trataba todo
Y su profesor le puso un sobresaliente y lo miró fijamente de forma extraña, 
su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina porque él nunca se lo enseñó
Ese fue el año en el que murió el Padre Tracy
Y olvidó cómo era el final del credo
Y sorprendió a su hermana enrollándose con uno en el porche trasero
Y su madre y su padre nunca se besaban ni siquiera se hablaban
Y la chica de la vuelta de la esquina llevaba demasiado maquillaje
que le hacía toser cuando la besaba pero la besaba de todas formas porque tenía que hacerlo
Y a las tres de la madrugada se metió él mismo en la cama mientras su padre roncaba profundamente 
Por eso en el dorso de una bolsa de papel marrón intentó escribir otro poema
Y lo llamó «Absolutamente nada»
Porque de eso trataba todo en realidad
Y se dio a sí mismo un sobresaliente y un corte en cada una de sus malditas muñecas
Y lo colgó en la puerta del baño porque esta vez no creyó que pudiera llegar a la cocina.



martes, 4 de noviembre de 2014

Espero curarme de ti.

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto  tiempo, abstinencia, soledad.  

¿Te parece bien que te quiera nada mas una semana? No es mucho, ni es poco. Es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que han sido pronunciadas sobre la tierra y se les puede  prender fuego, te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Por que las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada. 

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).


Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.


-Jaime Sabines.